T R U J I L L O

 Uno de los pueblos mas bonitos de España

 

Trujillo,vista de la ciudad con el castillo al fondo


 La ciudad de Trujillo, situada a unos 50 km al este de Cáceres, está coronada por una alcazaba árabe construida sobre los restos de un campamento romano en tiempos del emirato omeya de Córdoba.





Plaza Mayor y estatua de Pizarro


Hacia el año 900 se inician las obras del Castillo y en el siglo XI están definitivamente configuradas las murallas.


El Palacio de los Pizarros.

El Palacio de los Pizarros y escudo Carlos V



Francisco Pizarro (conquistador de Perú) nace en marzo de 1478 en Trujillo. 


Iglesia de San Martín de Tours y estatua de Pizarro


De aquí partieron decenas de trujillanos que a lo largo del siglo XVI escribieron algunas de las más memorables páginas de la historia de la América.


Palacio de Justicia y Cañón de la Cárcel


El esfuerzo no fue en vano, pues al amparo de algunos apellidos memorables, como el de Pizarro, aquella vieja plaza militar romana se transformó en una de las ciudades más monumentales de la región extremeña.




Palacio de Justicia



Trujillo hoy: es una ciudad dinámica, fundamentalmente turística y ganadera.



Palacio de los Duques de San Carlos



Por su historia, su situación geográfica, su entorno natural y su gastronomía hoy Trujillo es un importante centro turístico de Extremadura.


Palacio de Orellana



Entre los monumentos, más destacados de esta bella ciudad, algunos de ellos protegidos, destacan el castillo (antiguo alcázar árabe), la iglesia de Santa María la Mayor (siglo XIII) y los palacios de la Plaza Mayor.


Plaza Mayor y estatua de Pizarro



Además, en Trujillo se celebran dos fiesta de interés turístico regional, el Chíviri y la Semana Santa trujillana, y otros eventos como la Feria Nacional del Queso y la Feria Agro-ganadera.


Cañón de la Cárcel


Cañón de la Cárcel, entrada a la Plaza Mayor


Puerta e Iglesia de Santiago



Soportales Plaza Mayor.

Trujillo es una ciudad con mucho encanto, donde uno se encuentra muy a gusto. Dar un paseo por sus callejuelas, o subir al Castillo y contemplar la ciudad y las maravillosas vistas de sus campos (los Berrocales trujillanos) es un verdadero placer. Después, es conveniente descansar un poquito de tantas subidas y bajadas, lo mejor es sentarnos en uno de los muchos restaurantes en los soportales de la Plaza Mayor para disfrutar de su magnífica gastronomía. A mí no me gusta repetir destinos, pero a Trujillo no me caso de ir.










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